Cuando alguien observa una de sus pinturas, primero se acerca y visualiza la escena general. Sonríe.
 
Luego la observa un poco mas, y descubre otra situación que le había pasado desapercibida. Lee el título de la obra.  (ahhh, claro!!!) y nuevamente sonríe.
 
Profundiza la observación. Se pone serio y se coloca los anteojos. Comienza a descubrir pequeños detalles, casi imperceptibles, que hacen al todo. (Que bárbaro como pintaba este tipo..!!)
 
Retrocede un paso, mira nuevamente la obra, viendo ahora si todos los detalles integrados. Vuelve a sonreír, esta vez a usted mismo, felicitándose por todo lo que descubrió y casi pasaba por alto.
 
Y entonces pasa a la siguiente obra.